1. Para Einstein el tiempo era relativo al sistema referencial de observación. Para Hollywood el tiempo es un absoluto. Un absoluto desperdicio, en la mayoría de los casos. Un absoluto disparate, en muchos otros. Como el caso de un fulano que entra cruzar un desierto a pata, con un sol que raja hasta un tanque de guerra, sudoroso, con los ojos entrecerrados, con andar arrastrante y una barba moderada, pero ya evidente. Está a pata porque el camello que montaba reventó de deshidratacion unos cuadros atrás de la escena que le narro y los ojos los tiene entrecerrados porque cada pocos segundo el muy nabo mira pa´arriba, directo al sol, como para que el público tenga claro su sufrimiento infernal. Tras un minuto de escenas entrecortadas de cruda agonía, el tipo aparece tirado de cabeza en el agua cristalina de una cañadita chupeteando agua entre las piedras, y empapando para refescarse su barba aún moderada, que aparentemente ni creció. Si se toma en cuenta el ritmo de crecimiento normal de la barba humana, se deduce que el tipo se cruzó el desierto de Khalahari, digamos, en 4 o 5 horas, a lo sumo. En ese tiempo, en medio del desierto, el tipo debería salir quemado hasta el píloro y deshidratado como pasa de uva recién horenada, pero sin embargo luego de chupetear las rocas un rato, se levanta de lo más bien, y si aparece por ahí algún enemigo seguro lo voltea de un piña al mejor estilo Rocky Marciano o Ringo Bonavena. Hablando de enemigos y de voltear, en Hollywood siempre hay enemigos, buenos y malos, hasta en las comedias: creo que ese es el motivo de fondo por el cual Hollywood no produce cine porno, porque el porno suele ser un género un poco entreverado como para definir los bandos o las categorías morales Para peor es un código no escrito de Hoolywood que los buenos son los de color blanco (caballo blanco, vestido blanco, túnica blanca, etc.) y los malos son los de negro (idem pero en negro). Y en el porno, si hay que ponerse a decidir quiénes son los buenos, creo que el voto popular indicaría de forma arrasadora que son los de negro y por amplio y apabullante margen.
2. Para Einstein la materia desaparece al alcanzar la velocidad de la luz liberando masas enormes de energía, según la ecuación E=mc^2, donde m es la masa de la materia y c es la velocidad de la luz.En Hollywood han desaparecido cientos de kilos de neuronas en un periquete pero sin liberar la más mínima energía, más bien produciendo una sensación de embole que hace rememorar con añoranza "El sello de hoy". Si no, mire el triste ejemplo de actores como Antonio Banderas. El tipo, además de buen mozo, era un buen actor y hacía esos papeles medio morbosones que sólo Almodóvar es capaz de diseñar, pero que lo hacían destacarse incuestionablemente. Lo agarró Hoolywood y tras dejarlo mantener una razonable calidad como pareja de Tom Hanks en la excelente "Philadelphia", luego lo hizo bolsa sin piedad: lo transformó en la versión más pelotuda imaginable del Zorro o en un mariachi ridículo y pistolero que desafina hasta pa´tocar el timbre. Su único papel digno reciente, ha sido ponerle voz al gato de la serie Shreck, y eso, para un actor de su pinta, es decir bastante.
3. Einstein aplicaba razonamientos estrcitamente lógicos para llegar a sus deducciones. Hollywood parece pensar que Aristóteles es el nombre de un boliche de onda de San Francisco, porque de lógica, ni rastros. Por ejemplo, en las pantallas uno se encuentra una pareja que se dedica desde la noche hasta el amanecer a la digna, saludable y muy envidiable tarea de fornicar como salvajes salidos de diez años de reclusión. Uno ve tomas que sugieren que ella lo besa por aquí, otras en que el la besa por allá, otras en la que parece que el va con su aquí para el allá de ella, otras en que los ves que ruedan en la catrera pa´un lado y pa´otro (Pregunta al paso: ¿Por qué carajo los gringos hace tanto tirabuzón en la cama?¿ Debutan y hacen sus primeras artes sexuales en un lavarropas y queda pavlovianamente condicionada su libido?¿No se deciden quién va arriba y quién va abajo o no son capaces de acordar un simple un ratito vos, otro ratito yo? ). Pues bien, después de semejante panzada (en realidad el término anatómicamente correcto sería otro, pero mi natural pudor me impide usuarlo), el tipo se levanta con una toalla que le tapa todo del ombligo pá abajo y la mina en un ágil movimiento agarra una sábana blanca impoluta (cualquier mortal sudaría como chancho tratando de escapar de Cativelli en una noche de gloria así, pero las sábanas en cuestión lucen recién lavadas) que en un segundo le cubren aboslutamente todo de la glotis pa´bajo. Aparte de privar al público de un bello espectáculo (dije bellos y no vellos, que en esa materia hay opiniones divididas), como lo son dos hermosas anatomías, uno se pregunda qué par de pelotudos andan de toga romana en un súbito ataque de rubor después que se besuquearon y lambetearon hasta el pasaporte y el reloj pulsera, durante toda la santa noche. Imposible algo más ilógico.
4. Einstein fue mas allá de la mecánica clásica, pero no la negó, sino que la perfeccionó. Hollywood se caga en la mecánica clásica, en Galielo Galilei y en Isaac Newton. Y sino, considere el tema del peinado. Yo no sé usted, pero yo al levantarme, pese a tener poco pelo, parezco el eslabón perdido entre René Higuita y el payaso Krosty. Ducha y buenas dosis de peine mediante, algo parecido a un peinado tiene a bien posarse sobre mi testa. En Hoollywood un tipo que tiene una cabellera más larga que los tallarines de la nona, se levanta, se mira al espejo, tira la cabecita un cacho para atrás y ¡Zas! El peinado más perfecto del mundo aparece en su cabeza. Por más que el tipo tenga un cabello privilegiado, los pelos siguen las leyes de la Mecánica Clásica, tales como la ley del enrulamiento en la almohada, o la ley del achatamiento del jopo y otros clásicos de la Física Newtoniana. Pero la cosa no queda ahí. En Hollywood no hay turbulencias, ni movimientos rotatorios, ni mucho menos agitación caótica. Pongamos que un espía (de la CIA, asi es bueno) se enfrenta a unos enemigos (que son malos, y son árabes, aunque usen guayaberas y hablen en finlandés) que lo tirotean sin piedad. El tipo, pa salvar la vida, salta desde el balcón de un quinto piso al techo de un ómnibus que justo venía pasando, marca Yutong (y si, con los chinos ni Hoollywood puede), hace malabarismos, esquiva por milímetros el reventarse las guampas contra un semáforo y al pasar al lado de un mionca que va pa´l otro lado salta, y cae paradito a lo Nureyiev en el techo del mionca para desde allí saltar al medio de un frutería produciendo un desparramo de bananas, sandías, limones, empleados de la frutería, transeúntes, frutillas y manzanas Red Delicious, para luego saltar desde allí a la vereda dando dos vueltas carnero, pararse de golpe para esquivar al chancho que sigue escapando de Cativelli desde el punto anterior, correr trescientos metros en tiempo record, saltar dentro de un shopping rompiendo la vidriera de una cristalería y finalmente levantarse para escaparse por una puerta trasera.....¡Sin un solo rasguño y con un peinado absolutamente perfecto! ¿Me quieren decir qué clase de gel o fijador usan estos tigres, la gran perinola? ¿Será la mítica Glostora reloaded?.
5. Einstein desarrolló su modelo de difusión del Movimiento Browniano en términos probabilísticos. En Hollywood, como derivado del punto cuatro, en algún momento de la película anterior se da el enfrentamiento final entre el bueno de peinado impecable y los depravados y abyectos árabes finlandeses de guayabera. Ellos le tiran con 14 ametralladoras AK 47, dos bazookas, siete morteros y un lanzacohetes Katiushka, pongámosle. El, se defiende lanzándoles arvejas y minúsculas piedritas a través de lo que consiguió en un bar cercano para usar a guisa de cerbatana: una simple pajita (ninguna relación con el punto tres, aclaro), mientras esquiva cohetes, metralla, y explosiones con ligero quiebre de cadera o casi imperceptibles movimientos de su cuello (sin despeinarse, naturalmente). Mientras los árabes finalndeses de guayaberas hacen puré tres tiendas, siete autos, matan al diarero, al kiosquero, a uno de los camarógrafos, cuatro viejas, siete perros y un loro, pero no le embocan al "muchachito" ni de pedo, éste los va aniquilando uno por uno mediante certeros arvejazos en la córnea, que por algún motivo que desconozco tiene efectos mortales sobre los árabes finlandeses de guayabera. Si podés calcular la probabilidad de que semejante cosa pase, jugá al cinco de oro, kini, rula, a los burros y hasta al antón pirulero por guita. El azar te obedece, decididamente. Lo que es yo, paso. Si Hollywood le gana por goleada al viejo y querido Albert Einstein, a mí, que querés que te diga..... ¡Me gana por walk-over!